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DELE B1 listening practice questions
30 DELE B1 listening questions with the answer to each one, tarea by tarea in the order the DELE paper asks them. They come from the same reviewed bank as the mock exams on this site, and none of them appears on a paper you can sit here, so working through these spends nothing.
Compared with DELE A2, the CEFR band moves from A2 to B1, the paper runs 185 minutes instead of 157, it asks 66 questions and tasks instead of 55. On the paper itself, the tareas go from 13 to 16, the longest writing task rises from 80 words to 150.
DELE · Comprensión auditiva · 30 questions with answers · free to read, no account
Tarea 1
Six advertisements, each heard twice, with a question and options a to c.
Six advertisements, each played twice, with questions numbered 1 to 6 and options a, b and c. The instruction allows 30 seconds to read the questions first.
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Ha llamado a la Autoescuela Calderón. En este momento estamos en clase con los alumnos. Si quiere apuntarse al curso teórico de octubre, venga a la oficina de lunes a jueves, por la tarde. Traiga el carné de identidad y una foto. El precio de la matrícula es de ochenta euros y el primer examen ya está incluido. Gracias.
Según el mensaje, el precio de la matrícula…
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Información para los pasajeros del vuelo con destino a Santiago de Compostela. Hay un cambio: el embarque pasa de la terminal uno a la terminal dos, puerta catorce. Un autobús gratuito sale hacia allí cada diez minutos. La hora de salida del vuelo no cambia: las siete y cuarto. Por favor, preparen su tarjeta de embarque.
El anuncio informa de que…
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Buenas noches, compañeros. Con el postre, unas palabras. Hoy despedimos a doña Graciela Núñez, que se jubila después de treinta años en la empresa. Entre todos le hemos regalado un viaje a Lisboa para ella y su marido. Después de la cena, vamos a poner un vídeo con imágenes antiguas del equipo. Luego habrá música y baile en el jardín.
Los compañeros le regalan a Graciela…
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¿No tenéis tiempo para ir al mercado? En Frutas Henao os llevamos la compra a casa. Hacéis el pedido por teléfono antes de las doce y os llega ese mismo día. Tenemos fruta de temporada, verduras del campo y huevos frescos. Y si sois mayores de sesenta y cinco, el envío no os cuesta nada. ¡Os esperamos!
¿Quién recibe la compra sin pagar el envío?
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Este otoño, la Granja Los Olivos invita a las familias. Los niños pueden dar de comer a las cabras, montar en burro y conocer a los pollitos recién nacidos. Las visitas son los domingos y duran la mañana entera. Los bebés entran sin pagar. Para reservar, escribid un correo a la granja. Se recomienda ropa cómoda y botas.
Según el anuncio, los bebés…
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Atención, señores clientes. Las escaleras mecánicas del centro comercial no funcionan. Un técnico está intentando arreglarlas y creemos que estarán listas a mediodía. Mientras tanto, para subir a la planta de restaurantes, usen el ascensor que hay junto a la farmacia. Las tiendas siguen abiertas con normalidad. Disculpen las molestias.
El aviso informa de que las escaleras…
Tarea 2
One person describes their life; six questions follow, each with three answers.
One person describing what their life is like, heard twice, and six questions numbered 7 to 12 with answers a, b and c. The instruction allows 30 seconds to read the questions first.
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
Según la grabación, el primer día en el pueblo Leonor…
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
Lo que más sorprendió a Leonor al principio fue que…
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
Leonor cuenta en la grabación que un día normal…
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
Cuando habla de la ciudad, se nota que Leonor…
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
Según la grabación, lo que más disfruta Leonor es…
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Hola, me llamo Leonor y hace cinco años me vine a vivir a Villaseca, un pueblo chiquito de la montaña, en Boyacá, donde ahora tengo una panadería. La verdad es que todavía me acuerdo clarito de mi primer día acá. Llegué en un bus viejo, con una amiga, cargando cajas de moldes y un saco de harina, y lo primero que pensé fue: '¿y ahora qué hago yo aquí?'. No conocía a nadie, la plaza estaba vacía, y esa noche casi no dormí pensando si había hecho bien en dejar la ciudad. Lo que más me sorprendió al principio fue la gente. Yo creía que en un pueblo tan pequeño nadie iba a comprar pan nuevo, que la gente hacía su propio pan en casa. Pues me equivoqué: al tercer día ya tenía una fila en la puerta, y una señora me trajo huevos de sus gallinas de regalo, así, para darme la bienvenida. Eso no me lo esperaba para nada. Ahora un día normal es bastante tranquilo, aunque empieza temprano. Me levanto a las cuatro, prendo el horno, amaso, y como a las seis ya está el primer pan caliente. Después atiendo el mostrador, converso con los vecinos, que me cuentan todo lo del pueblo, y por la tarde hago los pedidos para las tiendas de acá cerca. A las siete cierro y quedo cansada, pero contenta. Eso sí, hay cosas que extraño de la ciudad. Extraño el cine, salir a caminar por un centro comercial, ver a mis hermanas más seguido. Acá el bus a la ciudad grande demora tres horas, entonces uno no puede ir y venir así no más. A veces, un domingo por la tarde, sí me da un poco de nostalgia. Pero lo mejor de todo, sin duda, es una cosa: los sábados hago un pan de queso con panela que se volvió famoso en la región. Vienen personas de otros pueblos solo por ese pan, en carro, imagínense. Ver que algo que yo inventé en mi cocina le gusta a tanta gente, eso para mí es lo más lindo de todo. ¿Que si lo volvería a hacer? Uy, mil veces sí. Es más, ahora tengo un plan: quiero comprar el local de al lado y poner unas mesas, para servir café con el pan. Me imagino a la gente sentada ahí, conversando toda la mañana. Si el próximo año me alcanza la plata, empiezo la obra. Ganas no me faltan.
En cuanto al futuro, Leonor piensa…
Tarea 3
A radio program with six news items, heard twice; six three-option questions.
A radio program carrying six news items, played twice, and questions numbered 13 to 18 with answers a, b and c. The instruction allows 30 seconds to read the questions first.
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
Según la audición, en el instituto Los Almendros este año…
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
El aviso del tiempo recomienda a los conductores…
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
Según la audición, para hacer la visita hay que…
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
En el texto se dice que la exposición…
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
Aníbal Toledo cierra la panadería porque…
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Y empezamos con educación. El instituto público Los Almendros, en el barrio de la Estación, abrirá el próximo lunes las inscripciones para sus cursos de idiomas de tarde. Habrá plazas de inglés, francés y alemán, y este año se suman clases de chino. La directora, Nuria Blanco, explica que las clases empezarán en octubre y costarán treinta euros al mes. Y ahora, el tiempo. La Agencia del Tiempo ha activado el aviso amarillo por fuertes vientos en toda la costa norte para mañana jueves. Se esperan rachas de hasta noventa kilómetros por hora y lluvia durante la tarde. Los expertos piden no aparcar los coches bajo los árboles y recomiendan retrasar los viajes largos hasta el viernes por la mañana. Pasamos al turismo. La oficina de turismo de la ciudad ha presentado una nueva ruta a pie por el casco antiguo. El recorrido dura dos horas, pasa por siete plazas históricas y termina en el mercado central. Las visitas serán gratuitas los sábados por la mañana y saldrán a las diez desde la puerta del ayuntamiento. Hay que reservar por teléfono. Y ahora, en cultura. El Museo de la Ciudad inaugura el viernes una exposición sobre la historia del transporte. Se podrán ver tranvías antiguos, bicicletas de hace cien años y los primeros autobuses de la ciudad. La muestra estará abierta hasta febrero y la entrada costará cuatro euros, aunque será gratis para los menores de doce años. Abre de martes a domingo. En economía, una noticia para los amantes del pan. La panadería Espiga Dorada, muy conocida en el centro, cerrará sus puertas el día treinta después de cuarenta años de trabajo. Su dueño, Aníbal Toledo, se jubila y nadie va a continuar el negocio. Los vecinos han organizado una fiesta de despedida el sábado por la tarde en la plaza. Y terminamos con el deporte. El equipo de balonmano de la ciudad, el Puerto Nuevo, ganó anoche su partido contra el Villa Sur por veintiocho a veinticinco. Con esta victoria, el Puerto Nuevo sube al segundo puesto de la liga. La entrenadora, Consuelo Mora, dijo que el equipo jugará la próxima semana fuera de casa, en Sevilla.
Consuelo Mora cuenta en la grabación que el equipo…
Tarea 4
Six speakers; match the topic each one talks about to six of ten statements.
Ten statements labelled A to J, then six people (19 to 24), each heard twice. The instruction allows 20 seconds to read the statements first.
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Me fui a Mexicali para estudiar Ingeniería, y en agosto el termómetro marcaba cuarenta y seis grados. Mi cuartito tenía solo una ventana chiquita. El dinero que junté trabajando en una llantera desde la prepa lo usé completo en un aire acondicionado. Mis compañeros de clase se reían de mí, pero yo dormía muy bien. Luego comí frijoles casi todo el semestre.
Persona 1
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Cuando llegué a Hermosillo para la licenciatura en Nutrición, ocupaba una recámara sin ventilador en casa de una señora mayor. La segunda semana caminé al mediodía desde la facultad, con un sol terrible, sin gorra ni bebida. Esa noche me dolía la cabeza y vomité. La señora me llevó a la clínica y me pusieron suero. Mi abuela me regañó por teléfono desde Veracruz, pero me mandó dulces.
Persona 2
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Mi primera vivienda en Monterrey, cuando empecé Arquitectura, fue una habitación con techo de lámina. En pleno junio era imposible respirar ahí, y el sudor manchaba mis dibujos. A los veinte días le avisé al dueño que dejaba la habitación. Una amiga me dio la dirección de una planta baja con árboles y patio, cerca del metro, y ahí me quedé hasta terminar la carrera.
Persona 3
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En Mérida entré a Medicina y renté con mi prima un departamentito en el centro. Aquel mayo tan caliente el tinaco, el depósito del techo, se vació y de la llave no salía nada durante toda una quincena. Nos bañábamos con garrafones de la tiendita y lavábamos los platos en la escuela de enfermería de enfrente. Mi papá, desde Tabasco, no lo creía cuando se lo conté.
Persona 4
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Recién inscrita en Contaduría, me instalé en la parte de atrás de la tortillería de doña Araceli, en Torreón. Por las tardes aquel lugar era insoportable y no lograba entender ni una fórmula. Así que me acostumbré a despertarme a las cuatro y media para repasar los apuntes con el fresco de la madrugada. A la una ya estaba en la hamaca, y mis calificaciones mejoraron.
Persona 5
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Me mudé a Culiacán para cursar Derecho, a un edificio de cinco pisos donde nadie se saludaba. Un sábado de julio se cortó la luz, nadie aguantaba adentro y todos subimos a la azotea con sillas y cobijas. La maestra jubilada del tercero trajo sandía, un muchacho del quinto cantó canciones de banda y los niños corrían por todos lados. Desde entonces me invitan a sus fiestas de cumpleaños.
Persona 6
Tarea 5
A two-person conversation: say which speaker each of six statements refers to, or neither.
A conversation between two people, heard twice, and statements numbered 25 to 30. The instruction allows 25 seconds to read the statements first.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Ha vuelto a casa sin ver nada.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Ya ha visto la exposición.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Ha esperado mucho tiempo para entrar.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Ha llegado decidida a ir el domingo.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Aconseja ir un día de semana.
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CANDELA: ¡Joaquín! Ya lo decidí, el domingo me voy a la muestra de afiches del museo. Quiero sacar ideas para la campaña del cliente nuevo. JOAQUÍN: ¿El domingo? Pará, ¿por qué justo el domingo? CANDELA: Y... es el único día que tengo libre. Vos ya la viste la semana pasada, ¿no? Contame cómo es. JOAQUÍN: Sí, fui un martes a la mañana y estaba vacío. Pero un domingo es otra cosa: la entrada es gratis y se llena de gente. No vas a poder ver nada. CANDELA: Bueno, algo se verá igual. Pensaba sacar fotos de los afiches para el equipo. JOAQUÍN: Con esa multitud no sacás ni una foto tranquila. Yo pude leer cada cartel con calma, sin fila. CANDELA: Mmm... pero yo pensaba aprovechar que el domingo no trabajo. JOAQUÍN: Igual, ¿vos no quedaste en encontrarte con el cliente ahí? No lo vas a poder atender entre tanta gente. CANDELA: Sí, quedamos el domingo al mediodía. Es verdad, va a ser un lío. JOAQUÍN: ¿Te acordás de Ignacio? Él fue un domingo, con la misma idea que vos. CANDELA: Cierto... ¿y qué pasó? JOAQUÍN: Perdió toda la mañana en la fila de la entrada. Cuando llegó a la sala principal, no se veía nada de tanta gente. CANDELA: No me digas. JOAQUÍN: Al final se fue sin ver la muestra y volvió a casa enojado. CANDELA: Qué feo. No sabía. JOAQUÍN: Andá un día de semana, temprano. Pedí la mañana del jueves y listo. CANDELA: ¿Y el cliente? JOAQUÍN: Lo llamás y arreglás para el jueves. No pasa nada. CANDELA: Tenés razón. Mejor cambio el plan. El jueves a primera hora, con tiempo. Gracias, casi cometo el mismo error que Ignacio. JOAQUÍN: Buenísimo. Vas a ver que así aprovechás mucho más.
Ha quedado en verse con un cliente.
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