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Intermediate

DELE B1 reading practice questions

30 DELE B1 reading questions with the answer to each one, tarea by tarea in the order the DELE paper asks them. They come from the same reviewed bank as the mock exams on this site, and none of them appears on a paper you can sit here, so working through these spends nothing.

Compared with DELE A2, the CEFR band moves from A2 to B1, the paper runs 185 minutes instead of 157, it asks 66 questions and tasks instead of 55. On the paper itself, the tareas go from 13 to 16, the longest writing task rises from 80 words to 150.

DELE · Comprensión de lectura · 30 questions with answers · free to read, no account

Free

Tarea 1

Six people say what they are looking for; match them to six of ten option texts.

Six short texts in which people explain what they are looking for (1 to 6), and ten texts describing different options (A to J).

1

No tengo auto y dependo del transporte público. De lunes a sábado estoy ocupada, así que solo puedo salir los domingos.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.answer
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.
2

Hace poco abrí mi propio emprendimiento de comidas y quiero conocer a otros que estén dando sus primeros pasos como yo.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.answer
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.
3

No puedo subir peldaños y necesito un paseo sin subidas ni bajadas, todo al mismo nivel. Quiero salir un sábado a la mañana.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.answer
4

Trabajo a distancia hace años y extraño ver colegas. Quiero una salida para conocer en persona a otros en mi misma situación.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.answer
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.
5

Un cliente de Brasil viene a visitarme y no habla español. Necesito una salida con alguien que lo guíe en su idioma.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.answer
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.
6

Somos ocho de la oficina y queremos hacer algo juntos. No podemos gastar casi nada.

ATerrazas del casco viejo — Excursión de un sábado por la mañana por los tejados y miradores de un edificio antiguo. Se sube por varias escaleras angostas hasta lo más alto, así que no es apta para sillas de ruedas ni para quienes tienen problemas para caminar. Desde arriba se ve toda la ciudad. La subida se abona.
BJardín de la vieja estación — Visita gratuita a un jardín cuidado por un grupo de jóvenes profesionales, un sábado a la mañana. Se conocen las plantas y el trabajo de cada temporada. Por el tamaño del lugar, solo se reciben visitantes de a uno o en pareja; no se admiten grupos grandes. Hay algunos escalones en la entrada.
CEl estudio de diseño por dentro — Un pequeño estudio de diseño recibe visitas los domingos para mostrar cómo trabaja su equipo. La visita dura una hora y media e incluye una charla sobre el oficio. Queda en pleno centro, a una cuadra de varias líneas de colectivo. La entrada se paga y se reserva por celular.
DUn mediodía para conocerse — Un sábado al mediodía se juntan personas que trabajan desde su casa para charlar y compartir un almuerzo. Se arma en un salón de un segundo piso, al que se sube por escalera. Hay guía en español e inglés. La actividad tiene un costo por persona.
ECampos de olivo — Excursión de un domingo a una finca familiar de aceite, a las afueras de la ciudad. Se recorren los cultivos y la sala de prensado, con degustación final. La finca queda lejos y se accede únicamente en auto particular, porque no pasa ningún colectivo por la zona. El valor se abona al inscribirse.
FBodega con historia — Salida de un sábado por la tarde a un viñedo consolidado, con más de cuarenta años de producción. Se camina entre las vides y se conoce cómo se hace el vino. Está pensada para productores con trayectoria que quieran ver un modelo ya asentado. El terreno es desparejo y hay que caminar bastante. Se cobra una tarifa.
GManos que trabajan — Visita guiada a un taller de artesanos del cuero, un sábado a media mañana. Se muestran las herramientas y cada paso del oficio. La visita se ofrece con guía en español y también en portugués. El taller tiene pisos irregulares y algunos escalones. Se paga la entrada y conviene reservar antes.
HNegocios que recién abren — Ronda de encuentro para quienes pusieron su local hace muy poco. Un sábado por la tarde se visita un pequeño comercio y sus dueños cuentan cómo fueron sus comienzos. Pensada para intercambiar experiencias entre gente que empieza. El salón está en un primer piso y se sube por escalera. El cupo es pago y reducido.
IFábrica que recicla — Visita sin costo a un pequeño taller que reutiliza materiales, un sábado por la mañana. Ideal para equipos de trabajo: se reciben grupos de hasta doce personas. Un guía explica todo el proceso mientras se recorre el galpón. El recorrido es a pie, sobre piso de tierra desparejo. Se pide reservar con anticipación.answer
JRecorrido junto al río — Visita de un sábado por la mañana a un antiguo depósito portuario reciclado. El circuito es todo plano, sin escaleras, y está adaptado para sillas de ruedas. Se camina tranquilo mientras un guía cuenta la historia del lugar. Queda a cinco minutos de la parada del colectivo. El acceso se paga.

Tarea 2

A single text followed by six comprehension questions (7 to 12), a to c.

One text, then six questions numbered 7 to 12, each with three answers labelled a, b and c.

El edificio Miramar está en la calle San Luis, en el centro de Rosario. Tiene seis pisos y un solo ascensor, que sube y baja todo el día porque hay oficinas en cada planta. Desde marzo del año pasado, ese ascensor se rompe casi todas las semanas. Ese mes, la administración firmó un contrato más barato con una empresa nueva de mantenimiento, y desde entonces las fallas no pararon: a veces se detiene entre dos pisos y hay que llamar a un técnico que tarda horas en llegar. Antes de ese cambio, la historia era distinta. Durante más de doce años, una empresa revisaba el motor una vez por mes y el ascensor casi nunca se detenía. Los vecinos pagaban un poco más de expensas, unos tres mil pesos por mes cada oficina, pero casi nadie se quejaba, porque el aparato funcionaba bien todos los días. Con el contrato nuevo, no todos salieron perjudicados de la misma manera. En la planta baja hay un kiosco, y su dueño casi no usa el ascensor. En el segundo piso trabaja un contador que sube tranquilo por la escalera. En el cuarto piso hay una escuela de idiomas con alumnos jóvenes que tampoco tienen problema. Pero en el quinto piso está el centro de kinesiología de Rocío Robles, adonde llegan personas mayores y pacientes con muletas. Cuando el ascensor se detiene, esos pacientes no pueden subir y muchos cancelan el turno. El administrador, Enrique Quintana, de 58 años, defiende la decisión. "Con la empresa anterior gastábamos muchísimo y las expensas eran altísimas. Si conseguimos ahorrar ahora, después vamos a arreglar el ascensor", explica. Según él, el ascensor ya tiene treinta años y ninguna empresa puede dejarlo como nuevo. Rocío Robles no está de acuerdo. "A mí no me sirve ahorrar unos pesos si pierdo pacientes cada semana", cuenta. Ella asegura que en agosto tuvo que devolver el dinero a cuatro personas que no pudieron llegar a la camilla, y dice que el ahorro del edificio le termina saliendo carísimo a su trabajo. La discusión todavía no terminó. Para el próximo octubre, los propietarios convocaron una reunión para decidir qué hacer. Sobre la mesa hay dos ideas: volver a contratar a la empresa anterior, más cara pero segura, o instalar un segundo ascensor pequeño solo para los pisos altos. Quintana prefiere la primera opción; Robles, la segunda. La votación dirá qué camino toma el edificio.
7

Según el texto, el ascensor empezó a fallar cuando…

Acambió la empresa de mantenimiento.answer
Bsubió el precio de las expensas.
Cel edificio cumplió treinta años.
8

Antes del cambio de empresa, el ascensor…

Ase rompía casi cada semana.
Bfuncionaba sin problemas.answer
Cno recibía revisiones.
9

Según el texto, la que más pierde con las fallas es…

Ael centro de kinesiología del quinto.answer
Bel kiosco de la planta baja.
Cla escuela de idiomas del cuarto piso.
10

Enrique Quintana explica en el texto que el cambio…

Adejó el ascensor como nuevo.
Bsirvió para gastar menos.answer
Cfue un error del consorcio.
11

Rocío Robles cuenta en el texto que el ahorro…

Ano le conviene a su negocio.answer
Ble gusta más que el sistema anterior.
Cla ayudó a bajar sus gastos.
12

En el texto se dice que el próximo octubre…

Avolverá la empresa anterior más cara.
Bhabrá una reunión de propietarios.answer
Cinstalarán un segundo ascensor chico.

Tarea 3

Three personal accounts; link each of six questions to the text it is about.

Three texts, A, B and C, in which people tell of their experience, and six questions numbered 13 to 18.

13

¿Quién viajó para tomar un curso de fotografía?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.answer
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.
14

¿Quién consiguió el intercambio a través de una organización?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.answer
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.
15

¿Quién halló el intercambio en un foro de estudiantes en línea?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.answer
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¿Quién tuvo dificultades por no contar con conexión a internet?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.answer
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.
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¿Quién subió cosas por las escaleras durante varios días?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.answer
18

¿Quién tuvo que esperar por un problema con las llaves?

AFernanda Beltrán: Este verano tomé un curso de fotografía de dos semanas en Guanajuato. Como no me alcanzaba para un hotel, intercambié mi departamento de Monterrey con el de otra estudiante del mismo curso; nos escribimos por celular y arreglamos todo en una tarde. El problema fue que su departamento no tenía internet, y yo necesitaba subir mis tareas cada noche a la plataforma de la escuela. Terminé trabajando en una cafetería a dos cuadras, gastando en cafés todos los días. Les recomiendo preguntar antes si hay buena conexión y dejar una lista escrita de cómo funciona todo: la lavadora, el gas, la basura. Repetiría el intercambio sin dudarlo.
BSimón Rivera: Gané una beca para un curso intensivo de matemáticas en Puebla, de un mes entero. La misma organización de la beca me consiguió un intercambio de departamento con un chico de allá, así que yo no busqué nada por mi cuenta. Cuando llegué de noche, las llaves que me habían dejado no abrían la puerta; el vecino tenía una copia, pero no estaba, y esperé casi tres horas sentado en la escalera con las maletas. Al final todo salió bien y hasta me prestaron una bicicleta. Les aconsejo acordar por escrito quién guarda las llaves y a qué hora llegan, para no tener el mismo problema que yo.answer
CZoe Medina: Fui a un seminario de historia del arte en Querétaro que duró diez días. Encontré el intercambio yo sola, en un foro de estudiantes en internet, y me tocó un departamento muy bonito en un sexto piso. Lo malo fue que el elevador se descompuso el segundo día y no lo arreglaron en toda la semana; cargar mis libros y las compras por las escaleras fue agotador. Aun así, el barrio me encantó y había una biblioteca enfrente donde estudiaba. Mi consejo es preguntar en qué piso está el departamento y si el edificio tiene elevador, sobre todo cuando uno viaja con mucho material de estudio.

Tarea 4

Six gaps in a text, filled from eight extracted fragments; two are extra.

A text from which six fragments have been removed, leaving gaps numbered 19 to 24, and eight candidate fragments labelled A to H.

Irene Dávila nació en Lima y nunca pensó que iba a hablar portugués. Lo aprendió a los veinticinco años, cuando se enamoró de Marcos Molina, un compañero de trabajo. La madre de él, doña Celia, llegó de Recife muy joven, y en esa casa todos conversaban en portugués durante las comidas. Irene estudió con libros, con canciones y con mucha paciencia, porque quería entender los chistes de la familia. Hace tres años, poco antes de morir, doña Celia le entregó un cuaderno viejo con tapas azules. Era el libro de recetas del almuerzo familiar, escrito a mano y en portugués. [19] Irene dijo que sí, porque le pareció un honor. El trabajo empieza el sábado anterior, por la noche. Irene deja los frijoles en agua y corta la carne de cerdo en trozos pequeños. El domingo se levanta a las seis, prende la cocina y pone en el fuego la olla más grande de la casa. [20] Mientras tanto, prepara el arroz, pela las naranjas y fríe la harina de yuca con mantequilla. Durante el primer año, sin embargo, esos domingos se volvieron difíciles. Mientras sus amigas iban a la playa, ella pasaba la mañana sola entre ollas calientes. [21] Además, la letra de doña Celia era pequeña, y muchas palabras no aparecían en ningún diccionario. Una tarde le dijo a Marcos que estaba cansada y que no quería cocinar más. Él no discutió con ella. [22] Así lo hizo esa misma noche. En esas páginas, doña Celia contaba en un español con errores cómo llegó a Lima con veinte años, sin conocer a nadie. [23] Aun así, escribió las recetas en portugués, porque no quería olvidar su idioma en un país nuevo. Ahora Irene ve esos domingos de otra manera. Cuando abre el cuaderno, siente que conversa con su suegra, una mujer que vivió lo mismo que ella. [24] Este año su hija menor, Salomé, empezó a ayudarla en la cocina y ya sabe decir en portugués el nombre de cada ingrediente.
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.answer
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.answer
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.answer
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.answer
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.answer
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AAllí cocina los frijoles con la carne durante casi cuatro horas, y cada media hora los revisa con una cuchara de palo.
BPor eso decidió que el cuaderno no podía terminar con ella y que alguien más tenía que aprender a leerlo.answer
CIrene aprendió el portugués en una academia del centro de Lima, donde tuvo clases tres noches por semana durante dos años.
DAl final, Marcos decidió pagar a una señora del barrio para cocinar los domingos en lugar de su esposa, que ya estaba muy cansada.
ESolo le pidió leer con calma las últimas páginas del cuaderno, que ella nunca abría porque allí no había recetas.
FLos parientes llegaban a la una, comían en media hora y casi nunca decían si la comida estaba buena o mala.
GLe pidió una sola cosa: seguir cocinando para toda la familia el último domingo de cada mes.
HElla también aprendió una lengua por amor, porque se casó con un limeño que no sabía ni una palabra de portugués.

Tarea 5

A gapped text: fill six gaps (25 to 30) choosing a, b or c.

A text with six gaps numbered 25 to 30, and three options, a, b and c, for each gap.

Señor director: Me llamo Esperanza Luján y tengo sesenta y dos años. Le escribo para contarle un problema que preocupa a muchos vecinos de la colonia San Ángel. Desde hace dos años, la casa de cultura de nuestro barrio ofrece talleres de música para adultos mayores. Estoy muy contenta con esas clases, [25] por fin cumplo un viejo sueño: siempre quise tocar el piano y ahora [26] estoy logrando. La casa de cultura es un lugar [27] nos reunimos, platicamos y estudiamos juntos cada tarde. Sin embargo, ahora las autoridades quieren cerrar los cursos. Dicen que no hay presupuesto y no nos dan [28] apoyo para continuar. Antes de [29] estos cursos, yo no sabía tocar nada de música, y hoy toco pequeñas piezas para mi familia. [30] más triste es que muchos compañeros no tienen otro espacio para practicar. Por eso le pido que publique esta carta y que nos ayude a difundir nuestra petición. Ojalá las autoridades escuchen a los vecinos. Muchas gracias por su atención. Atentamente, Esperanza Luján
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Aporqueanswer
Bsin embargo
Casí que
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Ale
Bloanswer
Cse lo
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Adondeanswer
Bquien
Cque
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Aninguna
Balguna
Cningúnanswer
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Atomado
Btomaranswer
Ctomando
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AEl
BUn
CLoanswer

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